[Si se lee esto y se quiere ir más directamente al grano, empiecen por:
- si prefieren lo audiovisual, el video de la entrevista de Forcades, que añado a la página abajo del todo, y en el que aprendemos cómo la OMS ha cambiado la definición de pandemia: quieren barra libre,
- si siguen prefiriendo lo audiovisual, pueden ver este video de charla de Miguel Jara; en él se habla de la presión corporativa, de las corporaciones (farmacéuticas/marketing) para crear campañas de miedo y así meter en la población rápidamente más vacunas.
El caso que trata es muy concreto: el del virus del papiloma humano. Este caso vino con una campaña bastante impresentable. En la charla se afirma que este caso sería quizá el más claro e importante de los últimos años; sin embargo me parece que para encontrar el más importante a nivel mundial nos deberíamos remontar al caso del SIDA, como ya hablamos por aquí. No mucho tiempo atrás, en 1984, tuvimos este caso, que fue también una apresurada asociación de un (retro)virus con una enfermedad (un síndrome), mediante el anuncio al mundo de una hipótesis que ligaba al VIH con el SIDA, hipótesis que aún hoy seguimos creyendo — y sobre todo 'haciéndola verdad', mediante diversas instituciones — pero que forma parte de una campaña similar de miedo, para establecer este lucrativo y ya largo -en el tiempo- gobierno por el miedo, una especie de gobierno con la cual lleva mucho tiempo coqueteando el lobby industrial farmacéutico y demás entidades encargadas de concentrar el capital y de mezclar esferas en esa lucha por la concentración que lleva el capital consigo mismo y con el mundo; recordemos que este lobby industrial y otros están muy pegados a las instituciones políticas de los USA y quizá cada vez más también en Europa. Para ver más información vean: videos-sida, y articulos-sida.
- o bien, yendo a los textos: este texto de Roberto Giraldo que en mayo del 2009 nos ponía en alerta sobre el tema]
La medicina en problemas
Paranoia médica; el gobierno por el miedo, o: 'tirando por la calle del medio'.
Teresa Forcades y la comodidad cognitiva a debate.
1. Una foto de una pancarta paranoica en el colegio de médicos paranoicos de Madrid
El problema con la medicina es complejo, pues forma parte indisoluble ya del entramado de 'gobierno por el miedo', y hay que tener la máxima cautela con un supuesto 'espíritu científico' de la medicina (como en general en todas las ciencias sociales, ya que la medicina forma parte de ese entramado).
Y quizá se nos ha debido olvidar que ha costado mucho tiempo y esfuerzo llegar a construir el papel actual que tienen los médicos. Nos explicamos. Al principio de la era en que se daba carta blanca al capitalismo industrial, allá por el siglo XIX, los trabajadores trabajaban a muerte literalmente. Y de hecho los médicos se tenían que enmendar unos a otros para hacer presentables 'en sociedad' sus resultados diagnósticos (a 'la sociedad' que más les importaba, se supone, a la mayoría de los médicos que estuvieran en puestos de responsabilidad); nos cuenta Marx cómo un médico llegaba tarde al lecho de una mujer modista, cuando ya estaba muerta; se le ocurrió dar un diagnóstico de sentido común a la comisión forense, el que la trabajadora había muerto por las malas condiciones, por muchas horas de trabajo y por habitar día y noche en ambientes irrespirables. Pero la comisión le rectificó (y esa rectificación aún estructura cómo pensamos la medicina, el esquema causal siniestro, el axioma o campo de 'axiomas' que la gobierna):
«La difunta ha muerto de apoplejía, si bien hay razón para temer que su muerte haya sido acelerada por exceso de trabajo en un taller estrecho» El Capital. t.I. lib.I. pág. 340, Akal
Se trata de un caso de muerte estructural, sistémica, que, cuando lo vemos llegar a las 'cercanías del poder', es catalogado en un análisis que, como buen análisis, responde a una casuística abstraída de la realidad: apoplejía. Pues necesitaban algo bien clarito ante todo, lo primero: necesitamos culpables blancos, algo puro y científico… y luego ya veremos… pues la primera causa del primer médico, por la sentencia de la comisión forense (que debía estar relacionada mucho más que el médico con el ámbito del derecho) va a convertirse una vez más en algo accesorio, continuando de este modo, amoldándose, a su 'sociedad', a la práctica social predominante, el esclavismo en versión asalariado-capitalista.
¿El poder siempre ha tenido que ver con estos ciertos desplazamientos del lenguaje con respecto a los contextos? Lo que para unos es algo bien negro, si vas ascendiendo, puede ser que llegue a convenir que se convierta cada vez más en pura blancura, que no manche.
Tenemos un gran problema: no hay un universal 'estar enfermo', no vivimos en un laboratorio (aunque se intente), no se le puede quitar 'la sociedad' al 'cuerpo' así como así.
A grandes rasgos: la medicina en general ha cambiado, se ha transformado pero desde esa base que vemos relatar a Marx. Aunque intentemos ponernos también unas 'gafas ateas', para quien guste: el asunto en general no ha cambiado tanto desde las tinieblas más reaccionarias católicas, respecto a la más rancia imagen que podamos tener de una sociedad así; quiero decir, que, en parte, la medicina, de haber servido más directamente para camuflar las condiciones de trabajo y trasladarlas a un 'etiquetado' médico, para que las estadísticas no sean: ' "x" millones de muertos por trabajar demasiado'… que es lo que ocurría… habría pasado también a tener el papel —pero no solamente, insistamos, no queremos reducir— de 'sacerdotes' del capital (por eso daba la imagen rancio-católica, esto es, religiosa en el sentido 'malo' sociológico típico en que se entiende a veces lo religioso); curandera entonces, batas blancas en vez de sotanas, para que nosotros, los eternos niños del consumo, los nuevos proletarios del consumo, en las democracias de los banqueros, nosotros en esta época de infantilización e irresponsabilización por el consumo, nos veamos consolados por ese en parte sustituto de 'dios' en que consistirá gran parte de lo institucional tal y como lo vivimos en estas chupi-democracias: señores de las batas blancas que nos dicen:
'venid aquí hijos míos, nosotros tenemos la causa, el saber, el poder de quitaros vuestras dolencias a cambio de unas moneditas'.
Y son por cierto, unas dolencias, esas… que tantísimas veces son inventadas a gusto de los que luego te venden la pastilla, como en el caso increíble de las dolencias psi, tan modernas; o que a veces son la simple vejez con la dejadez que tantas veces le va asociada…, el hastío, o por ejemplo las gripes, que hay que dejar pasar y ya está (pues seguramente con ellas tenemos un caso de 'auto-receta' por el cuerpo, auto-curación), y de las que se muere solamente si hay grandes complicaciones añadidas.
Tan 'complejo' es entonces el tema de la medicina (y a la vez tan sencillo, como en el caso que acabamos de comentar) que puede parecernos a veces que es toda una locura el luchar por los derechos sociales a secas, a estas alturas, sin también hacerlo directamente por el cambio de la forma de los pretendidos servicios, y por el cambio político general del modelo farmacéutico-industrial (que tampoco se puede desligar del industrial-militar). Luchar por los derechos sociales en general no tiene sentido, claro, si partimos de una frase tan abstracta, sobre una lucha que obviamente ha de confrontarse ahora con un modelo que es global: por ejemplo en su aspecto de medicalización masiva de lo social… con las nocividades que aporta el sistema médico en sí (entre las causas de las más amplias estadísticas de muerte no es menor la que se da tras el paso por un hospital con ese su 'medio ambiente' enrarecido…, o por el consumo de medicamentos…, y más si le sumamos las nocividades de las vacunas, etc.).
Esta larga cita de un interesante artículo ('Manual de supervivencia para el hombre blandengue') nos será útil:
«La noticia buena es que el ser humano ha convivido en simbiosis con los virus desde siempre. El cuerpo humano es una máquina casi perfecta. Sus mecanismos primarios son eficaces y, cuando no funcionan por alguna causa, tiene otros de repuesto. Así, la digestión ideal debiera ser láctica, los intestinos debieran rebosar Lactobacillus, como los de los bebés, durante toda la vida. Pero, dada nuestra anti natural alimentación de hidratos, azúcares y grasas, disponemos de otra digestión, la ácida, para evitar atascos digestivos: es terrible y puede provocar úlceras al cabo de los años, pero funciona; y así vaciamos el intestino. Algo parecido sucede con la alimentación celular del organismo. Está preparado para recibir por vía seral alimento producto de la digestión y oxígeno, consumirlos, y verter los restos de la combustión a la cloaca intercelular. Allí, el sistema linfático es el encargado de limpiar por arrastre los detritus. Pero dicho sistema no tiene, como el circulatorio, corazón para bombear: funciona mediante el movimiento del cuerpo. Conclusión: al que no se mueve se le llena el espacio intercelular de porquería hasta el atasco, lo que impide la correcta alimentación celular. Para desatascarlo hace falta descomponer las cadenas largas de resíduos en otras mas cortas. Eso se hace de forma natural mediante el aumento de temperatura provocado por el esfuerzo físico para el que está diseñado el hombre en su vida pre-civilizada. Cuando este sistema primario no funciona, porque el propietario del cuerpo es un culigordo sedentario, el organismo husmea ávidamente en el aire un virus y lo usa con el fin de padecer fiebre y desatascar las cloacas. Al poco, en ausencia de medicación, tras el proceso febril y de orinar muy oscuro durante un par de días, los anticuerpos evacúan el virus y el organismo renace limpio de nuevo. El mismo efecto de craqueo mediante temperatura puede lograrse haciendo ejercicio, sin necesidad de virus. Primera idea pues: los virus son entes no vivos, poco más que sales o pequeños venenos, utilitarios. Quizás debiera señalar como problema que la Madre Naturaleza es muy práctica y cruel. Y si el organismo que se autoinfecta está demasiado sucio/enfermo o demasiado viejo, no vence el remedio y muere. Y eso es bueno: que los organismos caducos dejen espacio a los jóvenes. La cosa es clara, por lo tanto: ante la "pandemia", haz ejercicio, suda mucho y no te preocupes por los virus. Y si los pillas, cuécelos con la fiebre, que eso es bueno. Déjate de antipiréticos y de remedios absurdos. Suda como un cerdo y vivirás.» 'Manual de supervivencia para el hombre blandengue', por el 'usuario' o el editor 'ácratas', en www.extremaduraprogresista.com
Así que el sustrato donde cada cual nos vemos, entonces, está contaminado por políticas globales de gubernamentalidad que se añaden a un viejo paradigma médico, y quizá creando así una dificultad aún mayor a la hora de poder dilucidar el 'cómo hacer'.
Cada cual estamos dentro de este espectro:
- desde la pasividad receptiva de un: 'bueno, la medicina…, algún día voy al médico', "afortunadamente" es gratis.
- hasta el otro polo involucrado más o menos porque les tocó: en "luchas políticas", que reivindiquen por ejemplo la ampliación de los servicios; pero, como acabamos de decir, el problema es que los servicios son ambiguos, tal y como están las cosas no parece lícito luchar por la sanidad en general sin que a la vez la lucha suponga tanto:
- una ampliación de lo que básicamente debería ser "la sanidad", esto es, cubrir de verdad los problemas médicos: dentales; visuales; psicológicos…, con medidas preventivas de acción y no de "control"… o simplemente los relativos a la pobreza y la desesperación relativas también al paradigma-consumo, como
- un cambio radical en el paradigma médico que desactive la industria farmacéutica tal y como la conocemos (en algo mucho menos invasivo y mucho más prudente), transformando así ese sustrato de largo calado que heredamos, con unas concepciones erróneas; la medicina no debe seguir consistiendo en: transformar las luchas (personales o colectivas) por el bienestar y por ampliación de servicios en más y más suministro de 'nocividades': como por ejemplo la vacunación (siendo las vacunas nocivas, como ahora veremos), o la perpetuación del sistema farmacéutico-industrial tal y como está, como ya hemos dicho; ni tampoco, como decimos, formar parte fundamental del 'gobierno por el miedo'.
Dentro de esas luchas posibles dentro de las luchas políticas por derechos, que ya se llevan a cabo, tenemos la que va en contra de la privatización de la sanidad; tal privatización sería el colofón para un proceso delirante de medicalización de la sociedad y daría quizá todavía más alas al gobierno por el miedo; sería pues el colofón de aquel sistema farmacéutico-industrial decadente en extremo por la conjunción de capitalismo y farmacéuticas que tenemos como sustrato (tras los siglos de paradigma médico a cambiar).
La siguiente foto sirve de aperitivo; en ella se muestra lo que nos queda de ser humano tras el paso del capitalismo y de las farmacéuticas, y una mezcla imposible entre espíritu científico y medicina (cuando la medicina no es una ciencia en general, jamás la podríamos comparar con algo como la física teórica).
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